Ha llovido desde que empezé a firmar las paredes del barrio
y aunque ya estoy un poco viejo pa estos menesteres,
tengo pendiente los deberes
y algun dia volveré a poner mi nombre en las paredes tanto como antaño
ni el paso de los años ha podido separarme de tu lado,
llevo en el corazón tatuado tu nombre
y sé que tu presencia me acompañará durante el resto de mis días,
te llevo dentro como las encías
y por más vueltas que me dé la vida,
mi corazón latirá al ritmo de bombos y cajas,
buenos y malos momentos viví contigo,
has sido testigo de la incomprensión de los míos
y qué más da, yo era feliz pintando muros y escuchando rap,
así fue, así será,
recuerdo flipar con los breakers en Tocatta,
y mi primera letra y lo que ahorré para comprarme mis primeros platos,
y la ilusión de un grupo de niñatos
con un micro entre las manos. Han pasado ya diez años,
recuerdo a Arturo y a Carlos Viyola
y al comité del scratch mantuve vivo hora tras hora,
miro mis manos y aún las puedo ver manchadas de pintura,
y la aventura en la cochera, la carrera en la espesura,
y los latidos en mi sien
y se me sale el corazón recordando mi primer tren.
Bboy hasta la muerte…
Hoy recuerdo mis primeras canciones con cariño
y en el espejo veo la mirada de ese pillo
que iba siempre con un rotu en el bolsillo,
castigado en el pasillo por firmar en clase,
hoy recuerdo a mi pasi.
Los años pesan y pasan y muchos ya no están
un saludo a la A2C y a la Jake Mate Band
y ahora flipo con el spray anark
y leyendo grafittis de Craig Castle Man desde Tetuán
y cuántas bajas he visto en tus filas, hip hop.
Bboys de quita y pon siguiendo otra moda pop.
Es la venganza de la abuela,
que se quedó colgada con el rollo “paz y amor” de la vieja escuela.
Y seguiré buscando loops en viejos discos de funk
y seguiré sintiendo el blues, como Celorius Moon
y en el geriátrico seré el rapper mas chulo.
Seguiré secuenciando con tracker, aunque suene como el culo.
Y si el alzheimer llega a hacer que olvide mis canciones
seguiré siendo el puto rey de improvisaciones
y llevaré el estilo del bar al asilo,
el nieto de Camilo pues siempre fiel al vinilo.
Me veo echando la partida en la bodega,
haciendo beat-box con los colegas,
si no me dá la tos o se despega la dentadura postiza
escribiendo mi nombre en la pared, aunque sea con tiza.
Y a los nietos les contaré batallas a capella,
seré un abuelo de la vieja escuela.
Bboy hasta la muerte…
-El Maese KDS (Viviendo y aprendiendo.)


