Así me encuentro hoy:
quemao por quebraderos de tarro, desgarros mentales
producto de alcoholes y noches de crudas expresiones sentimentales.
Mejores fueron días en que pateábamos el centro.
En el parque El Corte Inglés ardían bombas de aguafuerte y papel plata..
Sentíamos la locura de otra forma a la que hoy continúa.
Proyectábamos la rabia de forma óptima jodiendo bares con derecho de admisión.
Fue una de tantas.
Tan sólo una misión.
Algo me espanta.
Dentro tengo una obsesión:
la intención de hacer feliz a quienes quiero
y ver como unos días salen grises porque sí.
Porque casi a veces subo tanto que siento que así lo elegí.
Necesario pa mí.
Como si ser de aquí no fuera motivo suficiente pa escribir.
A veces el vino me hizo sincerarme y encontrarme un poco más.
Quemadme si podéis, payasos.
Me embajono una semana, ¿sí?
Y otra un poco menos. Di
cómo superármelo. Sacadme de dentro este veneno
que hace que me llene un piano con un peta.
Como siempre, yo y mi seta.
Todo pudiera llamarse Z.
Todo podría ser lo último
y el tiempo un comienzo del penúltimo
y ridículo capítulo de nuevos vínculos
firmaos por puros.
Sentimiento…
Hay una puta en cada esquina, es lo que veo.
-Isayah, canción 7 de ‘Llámalo Z’.
Ya escribí lo que sigue.
“No eres menos marioneta porque no veas tu hilos” promulgaba una pintada anarquista en alguna calle de Almería. En todo caso, añado, por no verlos lo eres más. Pero si no puedes evitar ser una, ¿no puede ocurrir que en ocasiones sea más inteligente ignorar la existencia de los hilos, si así te evitas un sufrimiento innecesario?
A veces en soledad vuelven, en este orden, recuerdos vagos, fantasmas y lágrimas. Entonces sufro un retroceso en mi mejora y vuelvo a ser consciente de que no hay nada que haya dejado de sentir. Pero los ratos son sólo ratos y aunque tarden en desaparecer, cada vez son menos, más cortos y el resto del tiempo me siento cada vez mejor (al menos esto último sí estoy seguro de que es cierto). Es (era) difícil dejar de esperar a algo que sabía que no llegaría y comenzar a caminar hacia delante. Es un cambio llevado a cabo escalonadamente que creo me queda poco para finalizar. O mucho menos que antes.
Sigo manteniendo una separación estricta entre corazón y mente, si bien en estos momentos es muy fácil mantenerla. Habrá que ver si sigo siendo capaz bajo otras circunstancias, pues no serlo fue uno de mis fallos.
Me encanta Almería: amigos, familia y playa (en estas fechas sólo pa verla, que está de un bonito…) No hay mucho más que pueda pedir.
Allí el paseo sirve para pasear y no para emborracharse (son raros estos almerienses). Por las noches cuando está casi vacío es perfecto para ponerse los cascos y evadirse un rato.
En Almería hay unas naves color burdeos abandonadas desde las que (creo) el mineral se cargaba en trenes que lo llevaban al llamado “cable inglés”, un cargadero en la playa para soltarlo en las bodegas de los barcos, desde principios del XX. Se les llama Toblerone porque se parecen en la forma al chocolate. Nos metimos en un túnel subterráneo que salía de allí y tras una caminata de algunos cientos de metros, alumbrándonos con luces de móviles, acabamos en una grúa enorme con finalidades similares desde la que nos tirábamos al agua hace un par de veranos. También está abandonada, claro. En los túneles todavía quedaba mucho polvillo de mineral, y los pantalones ahora por los bajos muestran un curioso color rojizo… Eso fue con los amigos de mi prima. Y mi tía abuela preguntándome que dónde me había metido que hasta los calcetines estaban coloraos, y yo: -Un solar.
-Sí, y quitándote los tenis, ¿no? ¿No te habrás metido en el mineral?
“Joder, anda que ha tardao”
-¿Qué mineral?
Afortunadamente la conversación no prosiguió mucho más.
Luego tengo un grupo de amigos heavies con los que comparto de todos excepto gustos musicales (más bien ellos conmigo). Con ellos pasé la feria este verano desvariando en la caseta de la CNT, y he pasado las escasas horas que a mi prima y a mí nos permitieron salir esta Nochevieja. Con ellos vi la película de Battle Royale, que me decepcionó bastante, y eso que los 4 primeros tomos del cómic me estaban encantando. Supongo que la calidad del dibujo y los trasfondos de los personajes compensaban la abundancia de tópicos, cosa que no ocurre en la película, que de tanto comprimir la historia se queda sin argumento y éstos se hacen mucho más evidentes. Pero me ha despertado curiosidad por conocer la novela en que está basado todo.
La película que no me ha defraudado ha sido Pootie Tang. Me esperaba una mierda y no ha sido otra cosa. Pero fue divertida.
Adri, mi mejor amigo de allí y al que conozco de toda la vida se ha hecho livejournal. Si lo queréis visitar es dark_la_eme. Hacedlo, por favor. No conoce a más gente con lj y tenemos que tratar de integrar a los marginados. Y en persona es un descojone.
Hablé con una niña a la que producir alguna que otra cancioncilla.
Tengo un disco duro llamado Fernandito. Nació el 30 de diciembre y pesa 300GB. También ‘Ars Magna/Miradas’, ‘90 Kilos’, ‘2005’ y ‘Vicios y Virtudes’ de Nach, Frank T, SFDK y Doble V, respectiviwonder.
Y una cámara de 1,3 megapíxeles cuyo diseño de primeras impone, hasta que al encenderla te percatas de que la pantalla no sirve sino para mostrar el número de fotos hechas y d que a menos que utilices una tarjeta de memoria se le borrarán las fotos cuando las pilas se le gasten. Vale, se la regalaban a mi abuelo con la suscripción de la OCU.
Algún que otro libro y dinero. Dinero. Mi familia es una fuente de ingresos considerable a comparar con mi usual poder adquisitivo. Lo invertiré en Extremúsika y Madrid, por ese orden (Marta, prefiero estar seguro de tener dinero de sobra para Extremúsika antes que gastarme parte en el viaje a la capital, que siempre va a estar ahí. Te avisaré para que te vengas).
Ah, y una sudadera Welcome 2 Paradise de esas. El criterio de elección fue algo así como: “Lo que no nos gusta es raro. Esto no nos gusta. A David le gustan las cosas raras. Por tanto, esto le gusta a David” Me lo compraron mi abuela y tía abuela. Por supuesto no me gusta ni me la veréis puesta pero qué importa eso.
No sólo desde dos generaciones más arriba, sino de la de mis tíos o de mis propios primos que aún no han entrado en eso de la adolescencia y asimilan y repiten lo oído a los adultos. Que se rían de mi ropa porque les parezca “curiosa”, vale. Pero no las afirmaciones categóricas con las que algunos de ellos pretenden dividir a la juventud entre sana y mala según la apariencia. Hay mucha preocupación por la imagen social. De acuerdo, yo también la tengo y no se la impongo. Que no visto como una persona, dicen. Pero ¿piensan como tal? Estoy harto de sus chistes estúpidos y de que reduzcan mi personalidad a un estereotipo al que tienen prejuzgado. Y al menos tengo unos padres tolerantes, que veo a mi prima de la cual la madre pretende hacer una pija como ella, de la que no se avergüence cuando salga a la calle. Todo lo que no quepa en sus mentes estrechas no sólo es raro sino perjudicial. La mayor parte de mi familia no es así, claro. Seguramente exagero, pero es algo que me molesta mucho, y de lo que por fortuna no me vuelvo a acordar hasta que vuelvo otra vez a Almería. Cuando la razón que das para rechazar algo es que es raro es porque no tienes muchos argumentos a los que aferrarte.
También me hace gracia la facilidad con que se desprecia a los inmigrantes marroquíes. Los negros no, con ellos sí somos tolerantes. Pero los moros roban, violan, matan y huelen mal. Son tan malos, dicen, que en el Puche, barrio marginal, hasta han sustituido a los gitanos, que han huido despavoridos. Llegué a oír a una mujer de mi familia que ella no tenía sangre árabe, que habría que matarlos a todos. Es una frase de estas que no hace falta comentar, que lo hace por sí sola. Y se sorprende mi tío abuelo cuando digo que las veces que me han robado en Badajoz ninguna ha sido por ningún inmigrante, ni gitano. todos banquitos. El racismo está, manque me pese, definitivamente demasiado extendido por allí.
La vuelta a Badajoz fue a Sevilla en tren, y de allí a aquí en bus. No pisaba la estación de Plaza de Armas desde el verano, cuando volvimos de Chiclana.
Mis padres han sido los reyes más acertados. La banda sonora de “El viaje de Kikujiro”(creo que se llama así, es una película china o japonesa –perdónenme los J-fans si les ofende mi duda, comprendan que yo sólo venero a los canadienses-) y el dvd de “Waterworld” (ambos tardarán en llegar porque los pidieron a la Fnac), dos calzoncillos, una camiseta de Ámsterdam (pa qué se iban a pasar ellos las vacaciones en Almendralejo), 100 euros para el móvil y el dvd de “El hijo de la novia” que creo que es la mejor película que he visto hasta ahora.
Algunos habréis advertido que mi móvil lleva apagado más de una semana. Perdí el cargador del Philips que me dejó Josemi, pero ye me he comprao otro de prepago Vodafone (664049970), utilizaré ese número hasta que lo libere. Entonces volveré a usar el 685.
He dado clases particulares de matemáticas de 3º eso a una niña de las Pepas, hija de una de las sonrientes secretarias de mi instituto.
Y a “Enfoques y ampliación” se le suma otro proyecto. laesfera clan somos Txema, Kalbo, Jake (Pau pa los amigos) y yo. Y tenemos que sacar una maqueta antes del verano.
Fernandito ta mu bie.
Esto es todo. A los que habéis leído esto, gracias. A los que no, no os culpo, pero tampoco lo sabréis puesto que no lo habréis leído. Os jodéis. Besos, abrazos y saludos.
“Mírala,
después mírame
y dime si la vida
no es una rueda que gira y que gira.
¿Has intentado besar la lluvia?
Difícil, ¿verdad?, caminar en la luna.
Imposibles las cosas son muchas.
Imposible pa mí sólo hay una…”
-Tocar el cielo-Kannon


