Creí estar sometido al olvido para Cupido,
tener prohibido caer herido por su flechazo.
Creí que un solo sentido dominaba mis latidos
hasta que fui bendecido por tus abrazos.
Hoy me siento protegido entre tus brazos.
A tu lado no hay penas.
Soy hombre lobo que en ti encuentra eterna luna llena, nena.
Preso de tus cadenas siento plena libertad.
Y, verdad, es que de ti sólo tu ausencia me logra inquietar.
Quiero verte en cada viñeta de mi historia y es que
contigo la vida es menos ácida y sabe a victoria.
Tú trazas mi trayectoria en esta esfera
y eso genera no temer a perder atado a ti una vida entera.
Pero los sueños se acaban, y en mitad de los años
yo vivo aislado como un ermitaño por el desengaño,
enganchado a esta droga como antaño.
Es la soga que sujeta mi alma y subir con calma peldaños.
Sufren daños por su fe y deben mirar más allá.
Suplen vidas por batallas y estallan por la catástrofe.
Años atrás toqué aquel cielo y te invoqué.
Pasé semanas buscando un por qué desde miles de enfoques.
En forma está mi mente, mi corazón a trozos.
Son fragmentos de ilusiones en pozos que me hacen fuerte.
Sé que existe un paraíso, sé que el cielo se puede pisar
pero las luces que hoy divisas pueden eclipsar.
Fue como la venganza: conquistó un corazón puro
y edificó un muro en forma de apariencia de un carácter duro.
¿Qué importaba el futuro con un pasado clavado?
¿Qué importaba el legado de mi nombre siendo un hombre atado al odio?
Si Dios no dio señales de existencia
tampoco las pedí, sólo creí en mi ciencia.
Vi el amor como una esencia efímera.
En fin, eras nuevas llegaron. Rastros de corazones rotos
a cambio de sexo liberal.
Creyendo liberar mi mente y calmar mi mal,
obrando a veces de un modo menos racional, más animal,
hasta que un talismán me liberó de aquella hipnosis.
Dos haches rompieron mi crisis con sólo una mínima dosis.
Después de aquel naufragio mi frágil corazón
se refugio en un canto ágil que mi voz os contagió.
Mi mente potente rugió, y no eligió un guión.
Vine a escapar de tus normas.
Es mi misión, mi religión.
Quiero romper cadenas, que mis pies caminen libres.
Quiero vivir en libros, junto a Biblos en otro siglo.
Líderes conducen cauces. Son guerras sin pausas.
Palabras que seducen sin causa creando títeres.
La oscuridad creó mi luz. Tu sociedad sé que es la cruz.
Envejeció esta juventud, no su virtud.
Soy un escriba del templo, un alma que esquivó tu tiempo,
una vida prohibida que hizo valer el desaliento en esto.
Mi corazón es el que piensa.
Mis manos escriben la historia de un mundo en declive.
Esa es mi recompensa: ser libre
sentado junto a frases que son víveres.
Mi alma se alimenta y dejo que mi cuerpo vibre.
Hip-hop: mi gran amor,
el plan que nunca me dejó,
el clan que nunca se alejó,
el mundo que vive en mi espejo.
Mis horas de amargura son consejos.
Hip-hop es mi cordura,
enfermedad sin cura con la que os cortejo.
Fidelidad como refugio y ser rehén en este edén.
Libertad que hallaste en tu sien.
Son caricias para desquiciar
y sueños que no logro alcanzar.
Es la armadura con la que os protejo y me dejo llevar.
-Corazón y mente-Arma Blanca.
Me encanta. Hay un cachillo del final que le he quitado, no os perdéis mucho. No es precisamente mi historia, pero no queda fuera de lugar.
De noviembre para acá no ha habido más que rupturas.
Con el corazón hecho mierda y la mente en huelga, pasas horas, días, semanas o meses pensando que es imposible pasarlo peor, cuando en un planeta con 6000 millones de humanos es evidente que siempre hay alguien que en el mismo momento sufre más que tú.
Llegado a ese punto las cosas sólo pueden mejorar. La felicidad absoluta es ese estado al que siempre te acercas pero nunca llegas, y menos en solitario.
¿Realmente qué he perdido? Por mi culpa o la de nadie estaba en una espiral de la que no habría conseguido salir de no haber terminado. Al estar dentro no era consciente de ello. He ganado eso, liberarme; ser capaz de analizar mi situación desde un punto de vista mínimamente objetivo; ser escéptico ante mis propias ideas; razonar acerca de temas sobre los que nunca me había parado a reflexionar. Entiendo por liberarme saber que estoy en una jaula o esfera o ser capaz de ver mis hilos, no librarme de ellos.
No he perdido amigos ni amor hacia la música, el Hip-hop o por mí mismo.
Sí he perdido esa sensación de plenitud, aunque esa hacía tiempo que la espiral impedía que se diera tan a menudo como debía, y la cobraba a base de malos momentos en compensación. Cada vez la cobraba más cara y yo, adicto, volvía a por más. Lo necesitaba. Afortunadamente Ella acabó con el problema. A mí me quedaba mucho para llegar al límite de mi resistencia, pero las circunstancias eran insostenibles y lo solucionó desde la raíz. Se lo agradezco.
Entonces estuve unos días encerrado en mí mismo. Aún estaba en mi espiral y el poder de mi razón seguía siendo nulo, tanto que mis acciones fueron causa de nuestra situación actual. No la única causa, pero mis demás opiniones no es algo que piense publicar aquí.
Y salí. Ese día me sentí increíblemente bien. Me di cuenta en cuanto sucedió, aunque hasta unos días más tarde no lo vi con claridad. Por fin se acabó aquella decadencia que se estaba contagiando a mis estudios y que después no sabía por donde atacaría, y no gracias a dejarme llevar por emociones estúpidas (sí por el resto). El caso hecho a las estúpidas tiene un inmediato efecto placentero, pero se disipa enseguida y a medio plazo pesa más el arrepentimiento. Al menos en mí. Quizás por eso me estoy recuperando más lentamente, pero prefiero hacerlo así a encerrarme en otra esfera por muy tentadora que sea. Puede que no por convencimiento racional realmente, sino por este sentimiento que me lo impide. No puedo saberlo.
Sin sentir rencor ni diferenciar entre buenos y malos, sin machacar un recuerdo para superarlo. Dar rienda suelta a mi yo irracional siempre que no haga daño a nadie incluido yo mismo, porque sin ese yo no soy nadie. Este es el tipo de equilibrio corazón-mente que quiero mantener y, de ser posible, aumentar. Aún me queda camino.
En la vida siempre hay algunos hechos que suponen un antes y un después, que se utilizan como marcadores para almacenar los recuerdos. Este ha sido indudablemente uno de los míos. Cometí errores, pero si no los hubiera tenido los cometería ahora, o más tarde. Por eso no debo arrepentirme de nada. Al menos en lo que a mí respecta, aunque sí de las acciones que hayan causado daño a terceros. Mi perdón más sincero. Estoy en el comienzo de una nueva etapa que atravesaré solo o acompañado.
Muchas veces me he sentido mejor, pero pocas más seguro.
Por supuesto, no siempre me acompaña este optimismo. A menudo mis emociones estallan y me bombardean hasta hacerme no ver un final a todo esto, y convencerme de que no puedo, que no soy capaz. Se desahogan y vuelvo a tomar el control. Así hasta el rato en que vuelva a perderlo. Así hasta el día en que nada de esto ocurra.
Ayer, por primera vez en varios meses, mis fantasmas dejaron de serlo. La vi fuera de mi cabeza. Pero no cambió nada, al menos a mejor.
Y luego tuve un sueño de estos que recrean una realidad perfecta y cuando despiertas tienes ganas de matar a alguien. Te gustaría volverte a dormir, vivirlo otra vez.
Efectivamente, la realidad es que no ha cambiado nada, que no veré contestada ninguna de mis preguntas y que si cambia será sólo para mí. Odio ver lo que está pasando y saber que no puedo hacer nada, que da igual lo que intente.
Lo hubiera podido evitar o no, todavía no me conformo con un ‘ya pasó’.
“De que daría mi vida por ti en adelante”. Me falta lo único que necesitaba. Pero en su defecto, nada de lo que necesito para continuar.
“He estado sentado en mi cuarto mirando al techo
y he sonreído recordando aquello que ha hecho
que al fin pueda cerrar el ojo de mi nuca, compañero,
cuando duermo porque sé que estás despierto.”
-Estaré allí-El Chojín y Meko
Os debo mucho.
Gracias a los que habéis estado ahí: Josemi y Toño (los de siempre) en especial, pero también Lu, Duendecillo, Juanma, Txema, Marta Ecológica, la Anónima, etc. Sois más pero no quiero quitar protagonismo a los agradecimientos de las maquetas…
Y paro ya, a riesgo de ponerme sentimental. Es una suerte teneros como amigos.
Poco a poco la luz va entrando en la casa de las sombras.


