el ángel exterminador

la esfera que vive en mi espejo

Con amor

Agosto 8th, 2007 by Saintwolf

Saintwolf
Desde aqui escribo. Oxford. Más concretamente Harcourt Hill, el campus de Universidad Brookes de Oxford en el que vivo y trabajo.

Llevábamos sin internet hasta el 16, cuando al fin nos dieron la contraseña y el nombre de usuario de nuestra cuenta en las salas de ordenadores.

¿Y qué tal aquí? No, hablaré primero del viaje.
Tras una emotiva despedida sólo empañada por la presencia de ciertas personas sin gusto (el muy cerdo borró las pruebas) además de rencorosas, salí de Badajoz en autobús a las 12 y media recién comenzado el día 7.

Llegué a Madrid sobre las 6 de la mañana, después de un viaje acompañado por el típico motivado que no casualmente ha elegido unos de los asientos delanteros para, mientras los demás piensan en dormir, disfrutar intercambiando comentarios triviales con el conductor, que hace gala de un elegante humor negro vaticinando que va a morir cada transeúnte que ve cruzar la carretera y haciendo gracia únicamente al otro personajillo mencionado.

Todo aderezado por la alegre musiquilla de la radio que impide que tanto el conductor como yo nos durmamos.

Papi, gracias por reservarme el asiento 1.

Una vez en la estación Conde de Casal y razonablemente dormido me siento en una de sus sillas hasta las 8 y cuarto, hora a la que pillo el metro para ir a la parada donde he quedado con Julia, amiga del campo de trabajo del pueblo abandonado Búbal. Aunque habría sido mejor con menos sueño, fue genial idea tenerla como compañía para perderme en la T4 de Barajas. No porque fuera grande, sencillamente no sabíamos donde estaban los mostradores de Bristish Airways.

Me dirijo luego a la zona de embarque y viendo que queda poco más de media hora para que salga mi vuelo me pongo a correr atropellando a señoras y saltando escaleras mecánicas arriba, desalentado por los condenados carteles de “22 minutos hasta la zona RSU”, que no pueden haber sido concebidos para otra cosa sino desalentar. Por fin llego a la pantalla en que avisan de la puerta exacta de cada vuelo y veo que hay docenas por delante del mío. Y sólo, sólo en ese preciso instante se me ocurre mirar la hora en el móvil y fijarme en algo mas que en los minutos.
Bingo, David. Te despediste de Julia a las 11 y media. No es la 1 menos 5. Son las 12. Gilipollas. Tienes una hora para aburrirte.

Veo a una chica con un diccionario español – inglés en sus manos que parece tan entretenida como yo. El sueño me desinhibe. Entablo conversación. Me dice que coge el mismo avión que yo para luego ir a Malta, y espero con ella hasta que despegamos con retraso a las 2 menos 20. Después de un viaje rodeados por una jauría de niños que van a campamentos en Brighton, Bristol, o un lugar de nombre similar, nos despedimos en el aeropuerto londinense de Gatwick.

Saintwolf

La dejo acompañada de dos andaluces recién conocidos que van también a Malta y pillo el autobus a Oxford. Me sorprende ver que el conductor sube la maleta al autobús y la baja cuando llego. En la estación de autobuses pregunto en inglés a un chaval que me indica en castellano dónde están los taxis.

Son los típicos cabs antiguos negros con muchísimo espacio atrás. En el suelo frente a los pies del viajero cabrían muchas maletas como la mía.

-Where do you want to go?
-Halls of Residence.
-What?
-Harcourt Hill?
(No sabía si Harcourt Hill estaba dentro de Halls of Residence o viceversa).
-No problem, my friend.

El conductor es simpático, me tiene ganado desde que me ha llamado “my friend”. Pero no le entiendo una mierda ni él a mí. Alcanzo a comprender que es pakistaní.

Saintwolf

Foto del interior. La hice desde abajo por ser discretico. Clic para ampliar y leer los carteles, que algunos están curiosos.

Llegamos a Harcourt, donde todo está lleno de casitas marrones iguales. Dos veces paramos y me espera mientras yo entro a preguntar a lo que parecen recepciones y que resultan estar desiertas. La tercera parada es frente a un campo de césped inmenso en el que vemos moverse una silueta. Esta vez se baja, nos acercamos y le pregunta. “This little fellow wants to get to this place”. Le muestra mi papelito en el que están escritas las palabras clave: “Oxford Brookes University”, “Harcourt Hill”, “Halls of Residence”. El chaval nos explica que estamos en las instalaciones deportivas del campus y le indica cómo llegar al sitio correcto. El taxista le hace caso y me deja solo con la maleta en el supuesto lugar, en el que no veo un alma.

La odisea en el taxi me ha salido por unas trece libras (1£ = 1,50 €).

Ando en busca de alguien y me cruzo con una muchacha a la que pregunto en inglés dónde esta la recepción.

- ¿Eres David?
- Sí.
-Te estábamos esperando, creíamos que venías ayer.

Es Imelda. Me guía hasta la recepción, me dan la llave y me lleva hasta mi cuarto en una de las casitas marrones.

Por fin en mi nueva casa. Habían pasado unas 22 horas desde que saliera de Badajoz.

Vivimos juntos 8 españoles: Imelda y su novio Pedro, las hermanas Clara y Marina, las mejores amigas Mar e Isa, el ya no tan recién llegado Santiago y yo. Con dos inglesas, Sue y Katy, y el jamaicano Trevor.

Todo es algo distinto a como me lo esperaba. En realidad tampoco tengo muy claro lo que me esperaba.

Los españoles lo hacemos todo entre todos. Dada mi actual inutilidad para sobrevivir de manera autónoma (exceptuando ensaladas y sandwiches no sé hacer nada de comer sin microondas, y mi orientación en lugares nuevos deja mucho que desear), esto es un factor importante a tener en cuenta. Compramos colectivamente en un Sainsbury’s. Aquí todo es muy caro. El 23 de julio me hice mi primer huevo frito, y ayer mi primera trucha.

Harcourt Hill es un campus en el que había una facultad de Teología. Tiene iglesia (bendita sea, pues su torre es lo único que me sirve para saber dónde estoy), bar, lavandería, comedor, salas de ordenadores como desde la que escribo, gimnasio, piscina, biblioteca… Todo, por supuesto, en casitas marrones. Y más casitas con habitaciones en las que durante el curso se alojan estudiantes universitarios.

Fotillo al canto.

Saintwolf

En el verano los estudiantes se van y vienen cientos de niños de todo el mundo a dar clases de inglés y hacer actividades y excursiones con la empresa ISIS. Sus padres llegan a pagar 3000 euros por desembarazarse de sus pequeños durante dos semanas.

Y a mí el campus me paga 6 libras y 40 peniques la hora por limpiar para ellos.

El trabajo consiste básicamente en, según el día, limpiar lavabos de habitaciones, cambiar ropa de cama, aspirar moquetas y limpiar cuartos de baño o cocinas.

La aspiradoras se llaman Henry. Tenemos la certeza de que Henry tiene cara simpática para no recibir patadas cuando desespera con su predilección por chocarse y no moverse del marco de las puertas. Os manda un abrazo.

Saintwolf

Y si hablamos de personajes carismáticos se hace imposible pasar por alto a Clara, caracterizada por reinventar el inglés con palabras como bolse (pronunciado bols) para el término castellano bolsa o tarjet (taryet) para tarjeta, o grape para grapa.

Saintwolf

Y como habréis advertido, no es sino una bolse de basura lo que está utilizando como chubasquero.
Si ve esto me matará.

Trabajamos entre 4 y 5 horas por día y tenemos 2 días libres a la semana.

En los cuartos vemos de todo. Los iPods, PSPs, gafas Ray-Ban y cinturones Dolce Gabbana se cuentan por cientos. Muchos estudiantes tienen problemas para distinguir la papelera del suelo de su habitación. Otros usan el lavabo como depósito de ropa interior sucia. Y podría seguir si me apeteciera entrar en más detalles.

No todo es desagradable. Limpié el cuarto de alguien que habia tenido las santas agallas de traerse una Game Boy Color rosa con el Super Mario Land 2. En este maremágnun de perdición, seas quien seas, amigo, eres mi jodido ídolo.

El caso es que no son personas que valoren mucho el dinero. De las cosas que los niños se dejan atras cuando se van me he quedado con, entre otras, mochilas, bolsos, chanclas, pantalones, altavoces, caja y manual de la PSP, cargador de la PSP (¿por qué ninguna jodida PSP?)…

Bueno, volvamos a un tema que merezca la pena.

Mi relación con la gente: muy buena. Todo lo buena que puede ser con gente que no conoces de nada y con la que te pasas conviviendo un mes.

Al llegar yo era el único individuo en un grupo constituido por pares: los novios, las hermanas, las amigas. Con las hermanas he pasado mucho tiempo porque compartimos los días libres. Con ellas he ido a ver Oxford y Londres. Luego han pasado a ser Mar e Isa con las que mas relación tengo. Compro con ellas, con ellas hablo cuando deberia irme a dormir, y en cierto modo las veo como hermanas mayores. De hecho me llevan los mismos años que la mía. Imelda se sorprende hablándome de intimidades y Pedro y yo, hasta la llegada de Santiago, éramos nuestra única mutua salvación en cada conversación monopolizada por el sexo femenino.
Hasta ahora lo menos diferente que había hecho a compartir un piso era ir a un campamento. A ratos he tenido la sensación de que no me dejaba conocer. Quizás por ser una situación tan nueva no me abría tanto como me gustaría.
Creo que me va a costar despedirme.

Más temas, más temas…
El idioma. Una cosa hay clara: si hablas sin la seguridad de que te van a entender haces imposible que te entiendan. De modo que, una vez recuperada la de antaño, con el inglés me estoy desenvolviendo sin problemas. Aunque siempre está el típico dependiente del supermercado o el camarero al que por más veces que repita lo que dice nunca vas a entender.

¿Es bonito Oxford?
Sin duda lo es. Las fachadas de las casas son preciosas, por más que te acostumbres a ellas como al sabor del nuevo dentífrico. Los edificios no pasan de las 3 plantas y las calles no son demasiado anchas. Y está muy viva. Se hace curioso ver tanto movimiento en aceras que podrían pertenecer a una ciudad mucho más pequeña.
Adivinad desde dónde está hecha la foto.

Saintwolf
Bingo, un autobús de dos pisos.

Y premio para quien adivine cuántos autobuses hay aquí.

Saintwolf


Respecto a la vida nocturna, a las 12 y media el panorama en Oxford es similar al de, por decir una hora, las 4 en una ciudad de España. La gente borracha por la calle, considerablemente más común. Esta es una siniestra parada de taxis una noche que no resulta demasiado agradable de recordar.

Saintwolf


Y esta es una de las paradas por las que pasa el autobús que nos lleva a Harcourt, después de todo el día en Londres con las hermanas.

Saintwolf

Está enfrente de un local llamado Las Iguanas con supuesto ambiente latino. Sirven tapas, pinchan salsa y en unas pantallas se pueden ver imágenes del carnaval de Rio. Un gazpacho de lo más latino.
Como el Que Pasa, que de español tiene uno de los camareros y, cómo no, la Macarena en la pista de baile. Pero me gustó. aunque fuera por poner también California Love y alguna canción de Bon Jovi.

Saintwolf

Confirmado: las chimeneas para bailar con los deshollinadores de Mary Poppins existen.


Oxford Brookes University, la que me da trabajo, no tiene que ver con University of Oxford (página propia), la antigua, la famosa, la que rivaliza con Cambridge, y la que tiene impresionantes colleges repartidos por la ciudad (por los que cobran entrada a los turistas). Este es Christ Church, en el cual Lewis Carroll estudió matemáticas y donde rodaron escenas de Harry Potter.

Saintwolf

Saintwolf

Saintwolf


Haciendo turismo por Oxford pillamos el rodaje de una película junto al Radcliffe Camera. Le pregunté a uno de los extras, pero no me enteré del título.

Saintwolf

Saintwolf


Esta es Alice’s Shop, antigua tienda de caramelos frente a la cual vivía Alice Liddell, la amiga de Lewis Carroll en que se inspiró para el personaje.

Saintwolf


Curiosos los nombres comerciales. Aquí el Santander se llama Abbey. Frigo es Wall’s, y las Lay’s son Walkers.

Saintwolf


Harcourt está algo alejado de Oxford y a mayor altura, por lo que hemos sido ajenos al tema de las inundaciones hasta que algunos padres han llamado asustados. No los míos, todo sea dicho.

Saintwolf


Esto es Londres:

Saintwolf

No sabía ni que existían. ¿Por qué nadie se hace fotos con las cabinas negras? (Inevitable chiste facil:) ¿es porque son negras?

Saintwolf

A doscientos metros del palacio de Buckingham, durante el cambio de guardia. Obsérvese la media de edad.

Saintwolf

Papi, papi, soy yo, estoy en Londres.

Saintwolf

El Big Ben de cerca.

Saintwolf

Carteles de una exposición de Star Wars para las que nos faltaba tiempo y dinero. Ah, y la noria. El London Eye. Es gigantesco, aquí parece más pequeño de lo que es.

Saintwolf

El puente de Londres.

Saintwolf

No es nada concreto, ¿vale? Pero me gusta la foto.

Las matrículas amarillas son lo mas antiestético que ha parido la especie humana.
He dicho.

A pesar de caminar llorando vivo en la alegría.
Cada lágrima es amor por mí y por mi escasa familia.

    ZPU en Pese a todo, de Porta

Y bueno, esto es todo. Habría sido un post mejor de no basarse mi dieta en galletas digestivas y latas de comida precocinada de la marca blanca del super y de no dormir demasiado poco por la noche y demasiado por la tarde.

Necesito urgentemente una normalización.

Espero publicar pronto con más fotos.

    Sonando: Whut – Haze y ZPU, producida por Mindheart.
Dios. Potente es la palabra. De esas bases que acomplejan.

Debido a la ausencia de tilde y eñe en el teclado las he tenido que ir poniendo una a una con el teclado de símbolos del editor de wordpress, así que es probable que se me haya pasado alguna.

4 comentarios

  1. Lu

    :) wow! ^^

    PD: No sabía que no supieras cocinar xD

  2. Saintwolf

    No te imaginas lo inútil que puedo llegar a ser.

  3. el ángel exterminador » Blog Archive » Good to be back

    [...] Mañana a estas horas estaré ya de nuevo por aquí. [...]

  4. el ángel exterminador » Blog Archive » Special needs

    [...] principio no pensaba venir por cambiar de planes con respecto al año pasado. Parecía tener la posibilidad de otro trabajo interesante para las vacaciones que finalmente se ha [...]

Deja un comentario