De la deuda con mis padres por su préstamo para mi viaje a Oxford quedan 20 euros por pagarles. 10 a descontar de la paga del mes estrenado y otros 10 del que viene. Debo también unos 17 euros a Antonio y otros tres a un chaval de mi clase desde que me los prestara para hacer fotocopias en junio (creo que él se ha olvidado, pero no yo).
Pero no va a poder ser, porque la última factura del móvil supone un palo de 90 euros a mi economía. 90 euros que sólo podría pagar con la paga íntegra del mes de octubre, el billete de 10 que tengo en la billetera y al menos 20 euros que me pagará Lemu (copresentador en la graduación del instituto) por trabajar mañana en su asador de pollos.
Y aún así dudo que llegue a ingresarlo antes de que el banco devuelva la factura y me desvíen todas las llamadas salientes hasta que la pague por transferencia.
Pero da igual que lo hagan, porque llevo dos semanas con el móvil roto. El teclado se volvió loco y comenzó a escribir sietes solo. Luego comenzó a sustituir en pantalla sistemáticamente cualquier otra tecla pulsada por el 7 y cuando en un momento de profunda inspiración lo apagué no pude volver a encenderlo porque era imposible escribir el PIN. No debería procuparme, está en garantía.
Sin embargo da también igual porque el ticket de compra no está en la caja del móvil ni en la bolsa de plástico correspondiente en mi colección de bolsas de compra, donde a veces suelo guardar esas cosas.
Quizás, sólo quizás, esté en alguno de los cajones. Llenos de apuntes, dibujos, folletos, otros papeles varios y pilas usadas. Pero es que me da pereza buscarlo, porque me obligaría a establecer un mínimo orden en ellos. Y hacerlo me puede llevar horas.
Puestos a ordenar, por qué no acabar con el caos de la zona catastrófica que de mi mesa se ha ido extendiendo por estanterías, sillas y suelo. Esa masa compuesta de pósters, libretas, escritos, bolsas, periódicos y bolsas que llega a alcanzar los 30 centímetros de altura. Nacida tal y como la conozco dos días después de llegar de Almería, cuando comencé a deshacer mi maleta y saqué de ella demasiadas cosas que no sabía dónde guardar o precisaban de una previa limpia en los cajones para ser almacenadas y dejé provisionalmente sobre mi escritorio.
¿Provisionalmente? Si bien mi falta de voluntad es un problema crónico, he decidido que mi situación, por no hablar de su preocupante tendencia, es insostenible durante mucho más tiempo. Puedo prometer y prometo que está en mis planes cambiarla a medio plazo.
Y cuando esté medio inspirado resucito el blog.
Episkaia ha vuelto a internet con nuevo dominio.



Octubre 7th, 2007 at 1:48 am
Pero actualizar esto es gratis, ¿no?
Qué putada lo del ticket del movil, aunque por otra parte, debes tener miles de puntos acumulados como para pedir otro mejor por nada. 90 euracos, dioss.
Te veo en breve.
Octubre 7th, 2007 at 10:29 am
Mmmm. En Orange no hay puntos.
Eso espero.
Octubre 8th, 2007 at 11:41 pm
Yo ya he arreglado mi mesa, por lo menos los justo para estudiar un poco. Ya sólo quedan los prismáticos, varios peñascos con fósiles y un par de libretas viejas. Aun así el aspecto deja bastante que desear. A ver si actualizas mas a menudo. Un saludo.