el ángel exterminador

la esfera que vive en mi espejo

Special needs

Julio 25th, 2008 by Saintwolf

Lo de venir a Oxford ha sido un poco inesperado.

En principio no pensaba venir por cambiar de planes con respecto al año pasado. Parecía tener la posibilidad de otro trabajo interesante para las vacaciones que finalmente se ha torcido y semanas después de haberme resignado a un verano sin planes más interesantes que julio en Badajoz y agosto en Almería me dio por preguntar por alguna plaza libre en el campus de Harcourt Hill de la Oxford Brookes University, exactamente el lugar donde trabajé el pasado verano, sin muchas esperanzas por ser ya bien entrado julio.

Harcourt Hill

Pero aquí estoy. Para vivir aquí estos días mis padres me han adelantado dinero que tendré que devolverles en cuanto cobre y me han pagado el bus hasta Madrid y el billete de avión con la condición de que apruebe las dos asignaturas que tengo en septiembre y mantenga mi cuarto ordenado durante un año entero. Esto último me parece una tarea prácticamente imposible, pero son las condiciones que mi padre ha impuesto en unas negociaciones muy poco bilaterales reflejadas en un contrato que ambos hemos firmado y del cual guardaremos una copia cada uno. Lo del papelito es verídico y es, cómo no, idea de mi querido progenitor con complejo de padre de la familia de Los problemas crecen. Creo que a veces, más que físico, parece psicólogo.

Siendo la segunda vez el viaje lo hice libre de todo el miedo que tenía el año pasado, aun viniendo ahora menos preparado. No sabía qué empresa de bus llevaba del aeropuerto de Lutton a Oxford ni una vez allí donde podría coger el autobús que me llevara a Harcourt (eso sí, sabía que no pensaba pagar el taxi), pero no me sentía inseguro ante la idea de buscarme la vida.

(Hasta que haga funcionar el reproductor de Goear, escuchar aquí)

Hace poco he descubierto esta canción en mi portátil. Y, como cada vez que descubro un tema que no sabía que tenía y me gusta especialmente he pasado por una racha de escucharlo varias veces al día hasta hartarme. Y en este caso no es una escucha del todo libre de cierto grado de masoquismo, siendo una de las canciones que me pasaste tú hace un año, precisamente aquí.

En parte me ha gustado venir porque me da la opción de, por decirlo de alguna forma, exorcizar la ciudad de ti.
Quiero, al menos parcialmente, librar Oxford de tu fantasma. Aunque no olvidarte, sí ser capaz de guardar de este sitio un recuerdo independiente que no vaya a la fuerza unido a ti.

No quería que pasaran los años y tu recuerdo echara raíces en el de la ciudad hasta que me diera miedo volver.

Las calles de Oxford siguen teñidas de ti más que de cualquier otra persona o experiencia. Todavía nos veo y escucho nuestras conversaciones en todas partes: la galería comercial, la estación, el autobús. Y revivo entonces todos aquellos momentos en un instante.

El autobús. Nunca imaginé que te vería llorar tanto como en aquel último viaje juntos en el que llevaba a la ciudad. La auténtica y definitiva despedida varias semanas más tarde, cuando salías de Almería, fue mucho más fría.

El propio Harcourt Hill evidentemente tampoco es un lugar exento de huellas. Aquí nos conocimos y todo empezó en el césped del campo de rugby. Y a menudo la mirada se me escapa a la puerta de la casa en la que vivías.

Decías que nadie nunca había sido así contigo, y yo me preguntaba cómo habían sido los anteriores.

No sé cuándo seré inmune a ese sabor agridulce que tiene todo lo que aún te trae irremediablemente a mi cabeza. Tendría que vivir más cosas aquí, supongo.

Aún no dejo de preguntarme por qué tuviste que cortar de raíz con todo. Llevar la frustración de saber cada vez que habláramos que no podría aspirar a nada más contigo me habría costado mucho menos que asimilar que para no sufrir me habías arrancado de cuajo de tu cabeza, y que un correo disculpándote por ello sería lo último que sabría de ti.
Me gustaría saber qué ha sido de tu vida y si has vuelto a recordar algo de todo aquello.
Es por esa absoluta ignorancia, porque de repente somos desconocidos, por lo que me duele tanto pensar en ti. Aunque siguieras presente en cada rincón, con un final feliz Oxford me sería mucho más fácil.

Remember me when you’re the one you always dreamed.

Special needs – Placebo

Harcourt Hill (I)

4 comentarios

  1. La pluma inquieta

    Después de leer tu post, sólo se me ocurre que el amor es puro masoquismo. Sentimos cosas que se acaban, que serán recuerdos y que encima duelen.
    Estoy harta de los efectos secundarios del amor.

    Por lo demás, disfruta el tiempo que estés, que Oxford tiene que ser muy bonito. Y trata de pensar en las cosas de tu alrededor como las cosas que realmente son, no lo que “fueron”. Es lo único que me funciona para poder olvidar un poco.
    Cuidate mucho :)

  2. La pluma inquieta

    [...] con una amiga al borde de una piscina en algún lugar de Andalucía. El segundo de ellos, el post de un amigo que acabo de leer y que me ha hecho recordar aquella conversación y ciertos [...]

  3. Lu

    Hala… eres tan… no sé la palabra, enigmático? Parece que te veo tan como eres y en realidad no es así… qué cosas (¿qué más podría decir?)

    Echando de menos al hombre que escribe en este blog, al colega profundo, a los inglesitos, Peter, Mel, la pareja,… jo… qué bien me lo he pasado cabroncete! Gracias por llegarte por allí (K)

  4. Lu

    Por cierto, mira ^^ http://harcourt-hill.myminicity.es/

Deja un comentario