Cómo permitir que tu desvergüenza te pague un viaje:
Desde Almería, en Navidades, llamé a Arridens por teléfono.
-¿Por qué no has venido, hija de perrilla?
-Porque… (excusas varias y baratas que les ahorro leer)… y además iba a ser para poco tiempo, porque tengo que trabajar. Mira, como iba a verte a ti y a un amigo que, total, ya lo veo en Madrid, voy yo a Badajoz después de Navidades, o te pasas tú por Madrid.
-Pfff, estoy seco de dinero, no puedo ir para allá. Y tampoco sé si vas a poder venirte, está difícil porque… (más excusas varias y baratas).
-Pues mira, tengo el dinero para un viaje Madrid – Badajoz, en un sentido o en el otro. Lo puedo utilizar en ir yo o en que vengas tú.
-Acepto.
Así, sin más. ¿Para qué mostrar un mínimo reparo? Ni rechacé la oferta por cortesía una primera vez, para ceder luego ante su insistencia. Es lo que se espera que hagas en estos casos para no parecer un aprovechado. Está fríamente calculado. Como cuando alguien en un bar ve que no tienes ni 2 euros para gastarte en una Fanta y ofrece pagártela. O cuando alguien propone acercarte a casa en coche, porque te esperan 20 minutos andando con frío y lluvia. Y créeme; tengo un doctorado en este tipo de situaciones.
Pero esta vez no me reprimí. En lugar de retenerlo durante al menos medio minuto, dejé que el yo sinvergüenza tomara el control desde el primer momento.
Cuando dejas que alguien que no es ni tu padre, ni un rico, ni tu padre rico, te pague un viaje, es que has tocado fondo. Pero es que se está tan a gustito en él, hoyga…
Es mañana cuando me voy a los Madriles. Además de Arridens, que me da cobijo, veré al director y al guionista de Special Monsters in the Night, y a Rauko, granadino y amigo que ha escrito la primera letra en castellano con una instrumental mía (de bien poquitas, todo sea dicho), y al cual no conozco aún en persona. La canción en concreto está por aquí.
Hoy he entregado la solicitud de la Erasmus. Como en lo de irme a Oxford el último verano, ha sido completamente inesperado. Hace un mes ni me lo planteaba. Hace menos de 3 semanas comencé a pensar en la posibilidad. Y hoy, el penúltimo día del plazo (el último para mí por el viaje de mañana), estaba a las 12 buscando por mi cuarto como un poseso diplomas de cursos y similares y entregando todo el papeleo una hora más tarde, no mucho antes del cierre de la secretaría de la facultad. Esperemos que el año que viene pueda escribir desde algún sitio nuevo. Mi vida es a veces quizás demasiado impredecible. O no.
Pásenlo bien.

Febrero 23rd, 2009 at 9:40 pm
Adonde la has pedido+++
El teclado me va un poco mal, esos simbolos son interrogaciones, aunque tus ojos vean sumas
Marzo 2nd, 2009 at 7:20 am
me cago en tus muelas!!! y no avisaste de que venías a Madrid!!! ni siquiera para un cafe rápido y conocernos!! mamón!
Marzo 7th, 2009 at 8:14 pm
Jajaja, debería haber avisado, lo sé.
Pero tenía a muchísima gente a la que ver y demasiado poco tiempo, así que me limité a quedar con esta gente, que es a la que consideraba más urgente en ese momento.
Pero queda fijado, ¿eh? La próxima vez te veo.