Sé que después de la apasionante última entrada sólo deseáis que vuelva a actualizar sobre mis andanzas en México. Sin embargo hoy, si bien el tema no deja de estar relacionado con tan hermoso país, no quiero hablar de mí.
Mediante una canción de las que no abundan, de las que trascienden su notable calidad musical y lírica para invitar además a una reflexión profunda, quiero tratar un tema que a todos nos identifica: las relaciones filiopaternales. Concretamente esas luchas que durante años hemos librado con nuestros padres y de vez en cuando regresan para recordarnos que, tengamos la edad que tengamos, no han perdido completamente su vigencia.
Quién no ha pasado horas y horas discutiendo con sus padres sobre la hora de volver a casa. Quién no se ha encerrado en su cuarto sintiéndose marginado al ser el único al que sus padres no dejaban ir a la fiesta, botellón, etc de turno. Quién no le ha gritado a su padre alguna vez la pregunta: ¡¿pero por qué le colgaste a mi booyfriend?!
Estoy enamorada – Yolanda Pérez
Vídeo aquí
Desde luego habría tenido muchos menos problemas con mi padre si hubiera vestido con poncho y sombrero mexicano dentro de la casa.
-Él sí me quiere, dad, ¿ya no te acuerdas, dad?
¡Tú a mi mom te la robaste cuando ella tenía mi edad!
-Pues sí, sí me la robé,
pero ella sabíar tortear en fogón, ¡tú, puro microwave!
La sabiduría, aquí encarnada por el progenitor, nos muestra cómo la madurez mental de una mujer y por tanto su ideoneidad para tener una relación es directamente proporcional a su capacidad como cocinera.
Tú y mi mamá no cambian
Son bien aburridos.
Ya no están en su rancho,
¡están en Estados Unidos!
La hija, sin embargo, argumenta que ya no son vulgares rancheros mexicanos anclados a tradiciones mojigatas. Ahora están en los States y deben modernizarse y adaptarse a la liberal forma de vida estadounidense.
No sé de qué lado ponerme. Pero mejor así, no quiero influiros. La canción da para un profundo análisis sociológico, pero lo dejaré ahí para dejar que vosotros lo meditéis.
La hija se llama Yolanda Pérez, la “Potranquita”, y se supone que la canción es suya, aunque estaréis de acuerdo conmigo en que el protagonista absoluto es el padre.
Él resulta ser Don Cheto, un personaje famoso entre la población inmigrante de habla hispana en California, donde, al igual que en el vídeo, interpreta el estereotipo mexicano. Ha tenido programas de radio, ha sacado discos y en la actualidad presenta un programa de televisión. Tiene incluso colaboraciones con Calle 13 y podéis ver en la reacción del público y los comentarios del vídeo que es para muchos tan estrella como el mismísimo grupo puertorriqueño. En la canción del vídeo Don Cheto habla de los espaldas mojadas y culpa de la inmigración ilegal a la autoridad mexicana y sus mordidas, la corrupción cotidiana en México. Lo cual da una imagen de él bastante menos plana de la que uno puede extraer del dueto con la “Potranquita”.
Si alguien, por cierto, quedó prendadito de los sensuales movimientos y pícaras miradas de Yolanda, añadiré que la canción tiene casi 6 años, tiempo más que suficiente para que la joven haya aprendido a cocinar y puedas pedir la mano a su padre.
Gracias a Sergio por enseñarme el vídeo, el cual tuve que prometer que no pondría en mi blog antes que él.
¿Alguien ha tenido que ocultar inevitablemente una relación ante sus padres o, aún peor, ha sido la pareja en la sombra de quien los “suegros”, por llamarlos de algún modo, no podían conocer la existencia? Yo lo segundo, a los 16, en mi primera relación medio estable.

febrero 19th, 2010 at 3:09 pm
¡No he podido evitar reír al escuchar la canción!
febrero 28th, 2010 at 11:37 pm
Por eso antes mi blog era el encuentro de “los hermanos parricidas”. Hasta que le quite melodrama
marzo 2nd, 2010 at 10:53 pm
Jajajaja, me encanta el video…
marzo 2nd, 2010 at 10:56 pm
Desde luego, para qué dedicarle el título del blog, Julio, si puedes hacer una canción con la que tu padre se dé por aludido.
Me alegro de que tengáis tan buen gusto como yo.