Seguramente no entendéis que ponga esta canción, y en cierto modo yo tampoco. Es del tipo de música que me cuesta mucho aguantar. Pero concretamente este tema en mi mente está asociado a L’auberge espagnole. Y la película, que siempre ha sido una de mis preferidas, es más especial ahora que he estado en Francia de Erasmus con todo lo que ello implica.
Siempre me ha llamado la atención que, en lugar de arruinar la atmósfera más o menos triste del momento de la película en que suena (como quizás le resulte a mucha gente), es la música se contagia de la nostalgia de la escena, añadiendo a la canción ciertas sensaciones que, como en la magdalena de Proust, van implícitas cada vez que la escucho. Y que ahora mismo son una mezcla de profunda tristeza, estado de asimilación e inmensas ganas de ver qué viene ahora.
Esta es mi última noche en Dijon. Este viernes estaré de vuelta en Badajoz, después de un curso habituado a las aceras de tierra, los absurdos teclados azerty y al fragnol como idioma cotidiano. Aparte, por supuesto, de los tres meses en el país azteca.
Espero no haber contribuido demasiado al estereotipo de español impuntual, amante de la siesta y no demasiado trabajador.
Voy a echar de menos Dijon. Mucho. Ha sido una experiencia sin la que ya no me concibo. Este sitio y todo lo que he vivido en él forma parte de mí. Compañeros erasmus, gente de SRC, personas inclasificables y Nuria. Gracias.

junio 30th, 2010 at 9:34 am
Ahora sé cómo se siente tu padre. Que tenga que enterarme de la fecha exacta por tu blog me parece una falta de vergüenza impropia de cualquier otra persona, pero muy propia de ti. Hay cosas que no cambian ni aunque haga Erasmus en Corea del Norte, por ¿suerte?
Bueno, convoco a las huestes: este fin de semana arrasamos la ruleta.
julio 12th, 2010 at 5:47 pm
[...] parte debido a la desgana que acarrea la depresión post-erasmus y también por el agobio de papeleos y miles de objetos inclasificables que ordenar en mi cuarto [...]